Bora Bora podrÃa describirse como la versión mejorada del paraÃso. Una especie de laguna azul encerrada en el mar, o más precisamente, un atolón perdido al noroeste de TahitÃ. Si viajáramos imaginariamente desde el aire, verÃamos un mancha turquesa en el mar, y al acercarnos, ya más en detalle, un volcán extinto de vegetación frondosa rodeado de una laguna azul casi irreal, amurallada y separada del mar por un arrecife. Nadie, más que la naturaleza, podrÃa haber diseñado mejor éste mini paraÃso:
Imagen Thelastminute
Situado a unos 260 kilómetros de Papeete, el atolón de Bora Bora, en la Polinesia Francesa, es un destino de viaje demasiado célebre para su pequeña extensión. Y es que en poco espacio concentra todos los ingredientes de un paraÃso perfecto, y hasta mejor de como podrÃamos soñarlo. Bora Bora tiene playas tranquilas de arenas claras, agua turquesas dentro de una laguna tan calma que más parece una piscina, aguas templadas, palmeras, y todo, rodeando una isla que emerge tan aislada como idÃlica, el presente de un volcán extinto que alcanza unos 727 metros de altura. Es actualmente un destino turÃstico exótico entre los más deseados del mundo.
Imagen Tensaibuta
Siendo desde 1842 protectorado de Francia, las islas viven como era imaginable, de la mano del turismo, principalmente, japoneses y norteamericanos. Sobre los islotes que rodean a la isla central, conocidos como Motus, hoteles y cabañas de lujo parecen flotar sobre la laguna turquesa, sostenidos por pilotes. Afortunadamente, la imagen de postal irresistible, no seguirá multiplicándose, ya que el gobierno anunció el final de los permisos de construcción: un boom inmobiliario capaz de doblegar la belleza de Bora Bora serÃa imperdonable.
Imagen Jean Sébastien Roy
Entre los motus o islotes más famosos, Motu Tapu se lleva todas las palmas, por sus fotogénicas playas de arena que se extienden por cientos de metros, prolongando una playa de poca profundidad que parece infinita. La principal amenaza de Bora Bora, controlada la presión inmobiliaria, son los huracanes, capaces de erosionar sin piedad la belleza del atolón.
Un aeropuerto sobre uno de los Motus nos permitirá poner los pies sobre la tierra, o mejor dichos, sobre el paraÃso. Todas las islas de Bora Bora están comunicadas por servicios de transporte en lancha, como si fuera una pequeña Venecia, pero ésta vez en el Edén.
